Éramos Bonny y Clive jugando a las muñecas,
con muchas arrugas pero sin pudor.
Éramos dos principitos con sus rosas,
cuidándolas y regándolas todos los días.
Y, ahora, por las noches tiemblo.
Me falta mi compañero de fechorías,
andanzas y sueños.
Préstame una navaja,
Para rasgar las paredes que nos separan.
Arderemos en el infierno,
No fuimos a confesarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario