La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Salbatore

Salbatore,
lo lamento. Me resulta complicado manejar algunas situaciones.
Me combulso. De alguna forma con ello te hago daño.
No eres tú el problema.
Lo siento.
Te echo de menos, como amigo, como apoyo.

Te debo un viaje a París y un paseo por mi Ciudad Invisible.

No hay comentarios: