La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Nada. Oda al tiempo que escribo por revolcarme con el placer

Los pellizcos no duelen,
persisten en los intentos,
pero esa sensibilidad ya se evaporó.

Los que más sufren son los que no saben lo que quieren.
Los demás normalmente simplemente queremos lo que no tenemos.
Y lo que no tenemos no tiene nada que ver con lo que tuvimos,
Y lo que no tenemos es lo desconocido.

Escribo por disfrutar,
escribo por diversión.
me gusta acariciar palabras
y remover sonidos.

No quiero provocar sentimientos,
no ansio llamar la atención de ningún alma perdida,
no pretendo identificaciones gratuitas.

No te busques que no te vas a escontrar,
ni tú, ni tú, ni yo.

No hay comentarios: