La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Día de la mujer trabajadora.

De nuevo 8 de Marzo, de nuevo día de la mujer trabajadora. Escucho la radio por la mañana y oigo las mismas reivindicaciones que el año pasado. El ritmo que lleva este cambio es casi inexistente.Quizás porque sólo nos acordamos de lo que necesitamos cambiar en este día y parece que los otros 364 nos borran de la cabeza las injusticias.
Educación en la igualdad es el lema de este año pero ¿aún andamos así?. Se nos olvidan muchas cosas a la hora de analizar la verdadera problemática de la mujer en esta sociedad.
Atiendo a los analistas y no me aportan grandes soluciones, conocen la situación como yo, pero no creo que lleguen al meollo de la situación, sus comentarios me resultan superficiales incluso.

En mi casa la situación siempre ha estado bastante igualada. Mi padre ha sido capaz de hacer la compra solito, limpia el salón, las habitaciones, etc. Y justamente por eso se ha llevado los elogíos de todo mi entorno. Mi madre no ha recibido ni un aplauso porque cada día, cuando llega del trabajo, hace la cena. Nadie ha agradecido a mi madre que todos los sábados, después de una semana de trabajo constante, limpia la casa y en cuanto acaba preparada la comida. Y el domingo más de lo mismo.
Mi padre lo hace bien, pero lamento decirlo MI MADRE ES LA BOMBA.

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