Imagino que mi error ha sido esperar que el mundo entendiera mi dolor y mi ira. No me desquebrajo por gusto, me duele y quien tiene la medicina no me la quiere dar.
Te quise, con todo el corazón y toda la confianza con la que puedo hacerlo. No era en vano.
Quería bailar contigo y en tu presencia.
Te quise porque me llenabas de buenos momentos, en las distancias cortas y en las largas.
Te quise porque logras que cualquier empresa sea sencilla a tu lado.
Te quise porque tú forma de analizar las cosas, en muchas ocasiones es mucho más inteligente y práctica que la mía.
Te quise porque en tu cintura hay un abismo, digno de enfrentamiento.
Te quise porque no te conformas con que las cosas rueden a su ritmo, sobre todo si éste es malo y haces por imprimirles el tuyo.
Te quise porque tuviste el coraje de enfrentarte a muchos contras, con el fin de mejorarte a ti mismo.
Te quise porque venciste el miedo.
Te quise porque me ayudaste a soñar de nuevo.
Te quise porque me ayudaste a no poner barreras a mi mente y a mis sentimientos.
Y te quiero y el dolor no deja que olvide quien eres y porque te amo, aún ahora.
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