Sin embargo, en el metro sucedió algo sorprendente y con ello toda la noche cambió. Una noche hablando inglés, una noche a chupitos de tequila y algún que otro brebaje , una noche bailando dance y viendo los edificios de Madrid.
Me gustan las noches en las que nada sale como estaba planeado, me encanta sentir que lo que me sucede es misterioso hasta para mí y que la vida la tengo que vivir improvisando y reinventándome.
Brindo por mil noches como esta y por otras noches sin guión marcado que he disfrutado y disfrutaré. Brindo por la gente valiente, que se arriesga, que se desprende del corsé y aprovecha el momento.
Gracias Nuria