La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Bendita locura

Tuve que romperme, hacerme pedazos infinitos y desprenderme de mil lágrimas que me ahogaban por dentro.  Tuve que hacerlo y lo hice.  Me rompí,  sufrí y, durante algunos meses, no supe construirme de nuevo.  Supongo que necesitaba un poco de caos un tiempo, unas jornadas de descontrol a las que nunca yo había sido muy aficionada. Tuve que pedir ayuda y decirme no me basto para afrontar esto. Tuve que hacerlo y lo hice. Me mostré con temores, dudas y alguna arruga mas en el rostro.
Tuve que aceptarme débil,  con imperfecciones, con límites para poder volver a mirar al horizonte. Tuve que hacerlo y lo hice.  Me dejé ayudar,  guiar y cuidé un poco más de mi misma, porque me lo merezco.
Me quise por fin con todas esas taras que tengo y fue un gran aprendizaje.  Me quiero y, ahora, me es más sencillo valorar todo lo bueno que me rodea.
Parece que existe un camino muy parecido a la felicidad.

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