La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Quimeras

Mirarte y ser feliz. Recuerdo esa sensación, mágica y perfecta, que consistía en que cualquier brecha se cerraba con observar tus ojos y ver cómo tu corazón me sonreía. Esos gestos eran suficientes para desinfectar heridas y coser imperfecciones.
Soñé que me enseñarías esa comisura estirada eternamente, lista para besar mi frente. Imaginé que despertaría con tus brazos y tu respiración para compartir energías y metas.
Así quise pintar la vida y aún espero tener esa paleta con la que colorear la cotidianidad.

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