La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

De viajes

Hoy súbete a mi espalda y déjame que te lleve lejos, donde las vueltas del pan las dan junto a una sonrisa.
Permíteme que te muestre esos lugates en los que la vida no transcurre a golpes de reloj y "dejar salir antes de entrar" no es una guerra sino una danza de los cuerpos.
Volaremos y cuando amanezca ya no sentiremos frío.

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