La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Mi varita

Me miras a los ojos y me derrito.  Así funciona mi cuerpo y funcionará siempre; lo desee o no, tu mirada marca los ritmos con los que me estremezco y me agito.
Es sencillo, las instrucciones de mis emociones las llevas guardadas en el bolsillo izquierdo de tu chaqueta. Tú no eras consciente,pero las puse allí la primera vez que compartimos un anochecer.
Eres magia para mí.

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