La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Tinta negra

Viajes que nunca realizamos, ni siquiera atrevimos a imaginar.
Locuras que no supimos compartir, ahogadas en silencios y peleas.
Desayunos que arruinamos: de primero reproches y para acabar gritos.
Tú no querías que me fuera y yo era sólo un cuerpo que moría a tu lado.

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