La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Brindis

Me pregunté qué camino tomar: el que tenía los pasos de otros ya marcados, una senda segura pero sin nuevos retos o el que tenía que ir despejando de hierbajos yo misma con las manos, a riesgo de pincharme y de acumular cansancio, éste que no ha transitado nadie, éste que me es desconocido y acarrea más riesgos y... me lancé a lo desconicido.
¡Brindo por la ilusión de crear algo y por el esfuerzo que conlleva intentarlo!

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