La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

tiempo

Somos tiempo, tiempo caducándose con el tiempo mismo.
Somos minutos, segudos y horas, consumiéndose,
diciendo adiós desde el primer instante en el que llegamos,
para marcharnos cuando el reloj marca la hora.

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