La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Reflexiones inadecuadas e incómodas

Ves una foto y de repente la cabeza se llena de pensamientos con los que te cuestionas los últimos años de tu vida. ¿Salgo ganando o perdiendo? Sinceramente no lo sé, no siempre existe una respuesta instantánea y adecuada para esa pregunta.

Observo una foto y me paro en mi sonrisa, era diferente, quizás más sincera, quizás con menos miedos. Tal vez me había llevado menos decepciones y, quieras o no quieras, las decepciones tiran de las comisuras de los labios hacia abajo, hacia muy abajo.

Luego, uno se detiene en la mirada. Los momentos amargos han enturbiado mis ojos y ya no siempre son capaces de vislumbrar mis sueños pero... ¿Por qué hubo un tiempo en que me creía capaz de alcanzarlos, de afrontarlos y de superarlo todo? Segumente, la juventud, vamos la inocencia. Luego ya llega el tiempo y unos cuantos golpes que te restan tantas fuerzas y energía que te conformas con respirar cada día y llegar a casa sin haberte tirado por un puente.

1 comentario:

rafa06 dijo...

Siento discrepar. La verdad, el conocimiento: las decepciones. No tiran la sonrisa hacia abajo. Ayudan a mantenerla cuando las cosas se vuelven a poner jodidas. Es ahí cuando tiras de experiencia y dices:
1) Esto ya me ha pasado, o me lo imaginaba
2) A ver como salgo de esta ahora.

Y no te hundes.

Los sueños... bueno, sabes que siempre he sido de creer en pocas cosas. Pero creo que es injusto no fijarse en todo lo que haces cada día, "pequeño" a tu alrededor. Cambiar el mundo es una utopía. Cambiar tu entorno, mejorarlo. Es ser muy consciente y comprometido.

Para mi equipo de fútbol sólo quiero convencidos. Y tú, estarías en la media punta.