La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Necesidades

Me sonrío al descubrir tu guiño,
en la distancia que nos separa,
en ese océano de gente que no nos comprende.
Tú y yo
creyéndonos infinitos
(o queriéndonos infinito).

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