La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Reconocer errores y saborearlos

Antes parecía que el tiempo me negaba la calma y los sueños,
siempre pequeñas heridas, dormir con miedo y llorar por dentro.
Antes fui un ocupa en muchos corazones, sin un hueco, sin un espacio.
Ahora sé que tengo un corazón entero para habitarlo, para compartirlo contigo.
¡Díganme que soy idiota, pero una idiota enamorada!

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