La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Cauces sin agua

Tú estabas allí a mil kilómetros de distancia de mí,
yo estaba aquí a mil kilómetros de distancia de ti.
Yo estaba en su cama, que no es la nuestra, desgantándola.
Reinventando el sexo, ese que se había convertido en algo anodino contigo.
Yo estaba entre sus sábanas, sabiéndome deseada,
enfrentándome a sus manos,
que ansiaban tocarme,
deslizarse por mis pechos, por mi boca y por mi sexo.
Yo estaba aquí a mil kilómetros de ti.
Pensándote y olvidándote mientras él me besaba.
Pensándote y olvidándote mientras él me acariciaba.
Pensándote y olvidándote mientras ya no me importabas.

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