La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Impuestos

Lo siento, hoy no estoy para nadie.
Tampoco para ti.
He pasado demasiado tiempo preocupándome por hacer las cosas bien, que no siempre coincide con lo que uno quiere.
He estado regalándote mi tiempo, olvidando mis momentos.
Ahora me encuentro en una meta que no me corresponde, con una medalla colgada al cuello que pesa y no endulza.
Quiero amar, pero no a cualquier precio.

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