La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Pruebas

Me quieres,
sin dudas,
sin fisuras,
sin condiciones.

Dame la mano que tengo miedo,
apriétame fuerte contra tu pecho,
para que me crea lo que estoy viviendo,
para que no olvide lo que estoy sintiendo.

No me falla la memoria,
únicamente se equivoca mi boca,
que no encuentras las palabras,
aunque sí las balas,
con las que herir y destripar
tu corazón.

No me dejes alejarme, desprenderme de tu calor,
no me dejes escaparme, callar a la ilusión.
No quiero caminar en dirección contraria a tu cuerpo,
pero últimamente no lo veo.
Lánzame endorfinas,
que las huelas,
que las sienta.

1 comentario:

Un niño cualquiera dijo...

La vida es probar, compañera, aunque la verdad, teniéndolo todo tan claro como lo tienen tus palabras...

Un besazo, cuídate mucho, que hace demasiau que no sé de ti... y recuerdos con muchísimo cariño desde el Norte,

Un niño cualquiera.