La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Bendición

La oscuridad reina en la sala.
No te veo,
pero me ayuda a sentirte mejor,
a descubrirte en cada movimiento.
Estoy desnuda, vencida a tu lado,
perdiendo esta batalla
para ganarme el cielo, nuestro cielo.

1 comentario:

Un niño cualquiera dijo...

Siempre habrá batallas que merece la pena perder, compañera

Un besazo... y recuerdos desde el Norte!

Un niño cualquiera.