La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Secretos

Cada vez que me dices ¡Rubia! me surge el brillo en los ojos. A veces pienso que me gustaría controlarlo para que no supieras, sin preguntarme, que me tienes a tu espalda.
Cada vez que me dices ¡Te adoro! me nace la sonrisa en la boca. A veces, siento que desearía inhibirla para que no fueras consciente, sin quererlo, de que me gustas a rabiar, más que la nocilla.
Cada vez que me dices ¡Alfileres! siento que millones de mariposas revolotean en mi estómago y, entonces, sin que tú lo necesites yo te susurro que te amo.

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