La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

¡Qué gustito para mis sentidos!

Me fui a la playa,
me fui al monte y a la playa,
me voy a Japón,
me voy a Croacia.
Y allá donde vaya puedo decir sueño (que no duermo) en tu cama.
Y allá donde esté puedo decir: ¡Alfileres! ¡Millones de alfileres!