La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Misterios

Barcelona, mayo del 2007. Un escritor callejero me escribe una dedicatoria:
Rebeca y la posesión para soltar.
Algunos días no hago más que darle vueltas a esta frase.

1 comentario:

Anónimo dijo...

recuerdo aquel momento...


ya sabes, feliz viaje