La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Atrapada

Estoy durmiendo con un nudo en la garganta. Lo noto tanto que duele y, en ocasiones, incluso llega a cortarme la respiración. Me acuesto con ganas de llorar y me levanto con el mismo sentimiento.
No sé como hacer para alejar esa pesada sensación de mi estómago y de mi cabeza.
Allá donde voy me estrangula, me aprieta y me paraliza. Taladra mi cabeza de un forma tan dolorosa que se me hace imposible centrarme en otra actividad. Vuelvo a llorar, aunque sin que salga una sola lágrima, porque estoy acompañada y no quiero que sufran conmigo, porque no lo entienden.

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