La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Añoranza de ti

Me levanté esta mañana
maravillada por el cuerpo que me acompañaba bajo las sábanas.
Saboreé un café con su sonrisa aderezando mi desayuno.
Luego hablamos de los compromisos con los que combatiríamos en el día.
Después, cuando me quedé sola, lloré.
No pude contener esas lágrimas que descendieron por mi mejilla porque mis sueños echarán de menos a ese gran poeta.

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