La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Morirse en Bilbao

Este fin de semana no me busquen por Madrid, parece que por fin todo cuadra para que pueda escaparme a aquella ciudad que me enamoró hace ya muchos años: Bilbao. Llevo varios meses inquieta con la idea en la cabeza, pero parecía que no había modo, siempre surgía algo, siempre algún inconveniente.
Dejó en Madrid mis sueños y mis anhelos, mis mejores besos y mis más tiernos abrazos. ¡Cuiden de ellos!

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