La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Adorable

Es mediodía. Abro los ojos, muevo mi cabeza hacia la derecha y veo tus ojos luminosos y vivarachos. Me gusta despertarme y observar que la felicidad no ha huído sino que, al contrario, descansa conmigo.
Enredada en tus rutinas y en tus amaneceres, me siento dichosa. La sonrisa me conquista cada vez que me ofreces un beso.
No obsequias en días señalados. Coincidimos en lo esencial, porque me regalas mucho más: instantes memorables y pequeños gestos que perduran en mi rutina.
¡Gracias por ser conmigo, todos los días, sin condiciones, sin aduanas, con generosidad, con proactividad!

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