La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Aprendamos

Esta semana te presto mis ojos para que veas todo en colores, olvidándote de los grises.
Esta semana te presto mis ganas, mis energías y mi aliento. No sé si podremos hacer milagros, pero quizás te sientas más ligero al caminar. Te presto incluso mis piernas.
Esta semana te presto mis oídos para que sientas la música de la lluvia y los lindos piropos que te susurra el viento.
Te los presto una semana. No obstante, si necesitas más tiempo, no hay problema alguno porque no voy a cobrarte por ello. Me basta con que aprendamos a vivir sin miedo.
Ahora, cuidado, no te lo regalo que yo necesito todos esos complementos para ser valiente, para ser feliz.
¿Aceptas estas clases particulares?

1 comentario:

rafa06 dijo...

¡Muchas gracias!
Cuando lo vi...
muchas gracias
Ya va todo mejor... está claro!

un abrazo!