La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Síntomas de un cambio

1. Dejar de morderme las uñas.
2. Comenzar a volver a ponerme pañuelos por tener el pelo más largo.
3. No tener eccema que me escueza.
4. Poder estar tirada en un sofá sin sentir remordimientos.
5. Cantar más (pero igual de mal que siempre).

Crisis, cambio y revolución.
Ahora toca REVOLUCIÓN

2 comentarios:

elniñotriste dijo...

Pues el cambio parece interesante, compañera, así que la revolución... Esa palabra sólo puede traer algo positivo!Me gustan más las niñas con el pelo largo! jajajaja

Muxus wapisima & Rekuerdos desde el Norte!

la punta de mi lengua dijo...

Largo, largo nunca que a mí me gustan más con el pelo corto.´
Sólo crecerá un poco para cambiar el peinado.
La revolución... ya te contaré.