La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Mi ego

Yo y mi hotel encantado. Volveré que nadie lo dude a disfrutar de ese entorno mágino. ¿Vendrías?

El coche que nos ha ido llevando por Suecia. ¡Qué bien conduce mi lindo caballero!


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