La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Descosiendo

Paso de puntillas frente a ti, no me hueles, no me sientes, no te duele.
La culpa es mía por no poner las cartas boca arriba,
así sabrías cuál es mi apuesta y qué jugada expongo ante tus besos.
Terremotos del inconsciente y una jaqueca que me espera en el umbral de mi casa.
Moretones de pensar,
heridas de callar.

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