La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Saldos

Una vez amé tanto ( y sufrí) que tuve que olvidarme el corazón en un mercadillo para sobrevivir al exilio.
Años después, encontré de rebajas otro, un poco más pequeño pero con garantía -Si se me rompe, me devuelven el dinero- y, de momento, no tengo queja alguna del resultado..
¡ES MUCHO MEJOR DE LO ESPERADO!

2 comentarios:

David dijo...

jajaja, buena metáfora, jajaja. Ojalá tuvieran garantía los sentimientos.

elniñotriste dijo...

No hacía falta que compraras otro, compañera, el mío está a tu disposición Lo tengo guardado en una cajita... con los besos que te debo...

Muxutxus con cariño!