La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Lisboa

No tengo fotos, no las necesito.
No tengo regalos, no los necesito.
Sólo tengo maravillosos paseos de tu mano, interesantes conversaciones sobre ti, sobre mí, aprendizajes a tu lado, besos, sonrisas, más risas (hasta que me doliera la mandíbula) y ... secretos.
No necesito nada más.

¡Gracias compinche!

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