La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Lunes de funeral

Perseguí, a tientas,
las huellas de tu cuerpo.
Me encerré en aquella oscuridad
en la que me abandonaste.

De repente, un día, dieron la luz
y tanta claridad me cegó.
Nunca más pude ver.
Nunca más pude observarme sonriendo en un espejo.

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