La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Una sencilla forma de dar las gracias

Calma y la tormenta en nuestros cuerpos.
Pocas palabras y millones de hechos.
Las responsabilidades abandonadas en el felpudo
y una botella de vino apoyada en la almohada.
Levantarme con tu sonrisa,
acostarme con tu paciencia.
Olvidar el miedo,
encontrar el deseo.

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