La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

A-miedosa

Si siento miedo escapo.
A veces, el vértigo me ciega y no pienso,
sólo me defiendo de lo que me provoca pavor,
de un modo tal salvaje que acabo magullada y dolorida.
Luego, las heridas escuecen.

No quiero sentir miedo,
sólo el peso de tu cuerpo sobre mi espalda.

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