La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Mensaje en una botella


Quizás algún día te llegue este mensaje que abandono dichoso en el mar.

Tal vez, un día, mientras pasees por la orilla de una playa preciosa, descubras a tus pies estas palabras que hablan de ti y de mi.



Madrid, 24 de octubre del 2008


Estimado Caballero,

Mi cuerpo va acumulando tareas que realizar contigo. La lista crece y crece, soy una persona inquieta, siempre se me ocurre alguna novedad. Espero que el tiempo se apiade de mí y te haga seguir padeciendo esta extraña ceguera.

Lamento desearte esta pequeña incapacidad pero así me garantizo seguir caminando a tu lado, de tu mano, con tu sonrisa reposada en mi boca.


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