La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

La playa: dos versiones de un mismo instante

Estar sola en la playa es gratificante. Al menos yo lo disfruto muchísimo. Me vi una gran película (como soy una ñoña lloré, qué se le va a hacer). Me leí un libro, enterito, no me quedó ni una sola letra y escribí, no tanto como esperaba, pero escribí.



Estar acompañada en la playa es mucho mejor, en especial, si la compañía es de calidad, tiene una sonrisa increible y me provoca un nerviosismo adolescente que me remueve por dentro. Gracias, me siento enormemente afortunada por haberte conocido, por esas horas que me regalaste y por esa paciencia que derrochas.

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