La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Ñam

Aunque sea en la distancia,

no me mires con esos ojos que no me dejarás conciliar el sueño.

- Le dijo Caperucita al Lobo-.

Todos sabemos como acabó la historia.


El Lobo se la comió enterita, sin dejar ni uno de sus huesecitos.

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