La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Despedirse al llegar

Estoy aprendiendo a olvidar el sabor de tu costado derecho.
Dejé de inventarme tus susurros en mi pecho,
tu mano en mi cuerpo.
Sin tiempo para pararme y recordar que en tu cama rompíamos la noche
a dentelladas salvajes,
a besos robustos.
Despedidas para reencontrarme con otros deseos y otros sueños,

con nuevas miradas escritas en verso,
con el alma revuelta
en camas sin brechas.

1 comentario:

Itzara dijo...

Hola guapa, no te lo vas a creer, hoy entré en mi blog, a escribir algo que sentia, luego he tenido tiempo y al pasarme por tu lugarcito me encontré con que tu tambien estás aprendiendo a olvidar..entonces estamos de enhorabuena...Un besote muy grande.