Parece que hablé poco, cuando tenía que decir muchas cosas y de calidad.
Parece que no hice por desterrar los miedos y las inseguridades,
quizás simplemente no existió la comunicación adecuada.
Quienes me rodearon en ese tiempo, conocían el amor que te profesaba, sabían que era feliz, que para mí el tiempo que estaba contigo eran segundos adorables y adorados.
No era necesario preguntarme se notaba en mis ojos, en mi sonrisa, en mis manos, en mi pecho y en mi cuerpo. No cabía la menor duda, te quería como no lo había hecho antes.
Y el tiempo pasó y la relación tuvo que acabar porque no logramos construir nada, sólo destruir lo poco que éramos. Acabado o no, yo continué echándote de menos porque ser feliz contigo, para mí era sencillo. Te añoré mucho tiempo, deseé con todas mis fuerzas que un día volviera a surgir la posibilidad de dormir contigos todas las noches.
De hecho, a pesar de los múltiples errores, he necesitado mucho tiempo para dejar de soñar con abrazarte todas las noches. Pero, de repente, un día uno se despierta del letargo y se da cuento de que el pasado a quedado relegado al pasado.
Y no por eso, dejo de saber lo que viví contigo, no por eso dejo de guardar buenos recuerdos y no por eso dejo de querer lo mejor para ti, porque en el fondo hay una parte de mi que es para ti.
2 comentarios:
eso es muy bonito,linda. pero sabes q es lo mejor? q puedes escribirlo en pretérito (perfecto?)y q por eso me siento muy orgullosa de ti. sonrisas complices transoceanicas.
Pretérito pasado.
¡Qué bien suena este nuevo tiempo verbal! La verdad es que, durante un tiempo sentí que era imposible, pero todo, todo es posible y ahora soy feliz, muy feliz con esta nueva caricia que me tiende el tiempo.
Publicar un comentario