La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

OBJETOS PERDIDOS (O pequeños disparates)

Fuera del perro, el mejor amigo del hombre es el libro.
Dentro del perro esta demasiado oscuro para leer.
(Groucho Marx).

Blade Runner llevaba unas cuantas jornadas que no me recibìa en la puerta de casa como de costumbre. Ya no me modisqueaba el pantalòn ni me chuperreteaba los tobillos. Al principio no quise inquietarme en exceso, al fin y al cabo mi perro no siempre tenìa que actuar conforme a mis deseos. Si hubiera ansiado que siempre me siguieran la corriente, en lugar de vivir con un perro, compartirìa mi vida con un hombre.
Pasado un par de dìas sì me preocupè sobremanera, ya que mi mascota comenzò a vomitar letras en cursiva y ovejas dimutas (de esas que adornan los belenes) y a emitir pequeñas interjecciones, nunca antes pronunciadas por èl. Llamè al veterinario de urgencia y al dueño de la tienda de "todos a 1 euro". Luego me lancè al coche y con mi platillo volante en diez minutos me plantè en la clìnica.
Tras varias pruebas diagnòsticas y gracias a una camarita que introdujeron por su recto, dieron con su dolencia. En las radiografìas podìa verse a uno de los hermanos Marx charlando animosamente con Charles Chaplin, mientras ambos compartìan la lectura de unos de mis minilibros. Mi pobre perro habìa ingerido los pequeños adornos de la mesilla de mi cuarto.

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