La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Cuando surgen las flores
Rezagados y derrotados,
así nos encontraron las flores de la primavera
y no pudieron elevarnos hasta la victoria.
¡
Qué apenada está la bruma
que no puede ayudar
a que nuestro amor no muera
de distancia e incomprensión!
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