La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Espejito, espejito mágico

No sé muy bien qué hacer
¿LLamo o no llamo a ese simpático joven londinense?

1 comentario:

ro dijo...

Por supuesto que si te lo encontraste dos veces (no hay casualidades) tenés que llamarlo. Además: ¿Qué hay para perder? ¿Qué para ganar? Beso.