La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Éramos, somos y no seremos nada
Éramos amantes,
tu lengua borraba,
sigilosamente,
las heridas y el dolor.
Éramos combatientes,
la energía abotonada,
frenéticamente,
con el sexo por colchón.
Somos yermos,
gastados,
arruinados,
con las manos cortadas
y la boca cerrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario