Quiero verte arder en las noches de tormenta.
Sí, cuando tu cuerpo y el mío enloquezcan en gemidos.
No vamos a frenar el vendaval
que nos transporte de los silencios de la soledad
al latido de los cuerpos.
- Por una tabla rota y una risa estruendosa-.
1 comentario:
Este poema es una maravilla con ese traslado que propone de la soledad a los cuerpos. Felicitaciones.
Publicar un comentario