La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Todo se acaba, Vida

El tiempo tiene dientes afilados, deshilacha con ellos mis sueños construidos sobre pilares de algodón, abrasa la fragancia que impregna al mundo de eternidad. Bromea el Amor diciendo que nunca termina.

El tiempo de puntillas entre ayer y hoy, agota las balas que apuntan al futuro, a ti. Devora las palabras que prometían una noche sin fin, amarga el caramelo diseñado, a expensar de mi corazón, por la diosa Afrodita.

Cada instante comienza a borrarse el cielo inmenso de nuestro amanecer. Son las horas finales. Ya te lo dije: todo se acaba, vida.

Cada instante, a cada paso recorrido en la soledad de un sollozo dice adiós un beso más, se estrella contra ese muro, que conocemos, definido por segundos, minutos y horas.

Hay susurros que se los lleva el viento, palabras a medias imposibles de olvidar, miradas que se pierden entre la niebla que esconde la ciudad y vidas, oscuras, pasajeras y enamoradas, que vuelan con el tiempo.

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