La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

A ti que eres la voz que me acaricia por las noches

Cada instante que me avise de que estás haciendo donde el mar se agota.
Que mis manos sean tus manos,
aún en la distancia que nos aflige.

Quiero vivir en la distancia contigo,
con los amaneceres persiguiendo nuestros cuerpos desnudos y desatados.

2 comentarios:

vafalungo dijo...

A quien sea que quieres derritir, seguro que lo logras: aunque quisieras fundir una roca, sin duda lo conseguirías.
Suerte!

la punta de mi lengua dijo...

Ya no pretendo derretir a nadie, pongo esa etiqueta sólo porque me resulta curiosa.
Gracias por esta nueva y linda visita.