La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Queridos padres:

Ya tengo mi regalo de Reyes, no quiero nada más, de corazón.
No me habéis fallado hoy ni nunca.
Gracias.
La forma en la que puedo contar con vosotros es el mejor regalo que puedo tener hoy y siempre.
Me enorgullece ser hija vuestra.

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