Puñaladas salvajes,
salvajemente se estrellan en mi pecho.
Cabalgar en dirección contraria
y tropezarme con una de tus vallas.
Las calles sin peatones
Las catedrales sin beatos (decía Sabina)
y los teatros sin espectadores.
Yo sin ti,
arítmica,
atónita,
amnésica,
afásica,
aterrorizada,
amordazada.
Porque esta noche no voy a salir contigo,
porque esta noche no serás mi abrigo,
porque ayer sentí el frío.
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